En el año 2000, la Intendencia de Montevideo comienza a articular esfuerzos a fin de generar respuestas para las personas que viven en la calle. Para ello, y en colaboración con diversos ministerios y organizaciones sociales, creó una red de albergues que ofrecía asilo nocturno a estas personas en los tres meses de invierno.
-Brindar un servicio alternativo integral para las personas que viven en la calle que evite la ocupación de espacios públicos, a fin de generar, fortalecer y/o consolidar los procesos de salida de esta situación.
-Crear un ambiente que favorezca los procesos hacia una mayor autonomía personal a través del protagonismo de los beneficiarios.
-Promover herramientas alternativas que apoyen y articulen los activos personales, a partir de una propuesta de inclusión social que no genere dependencia.
La experiencia se desarrolla a través de un proceso de convivencia colectiva en una casa arrendada para este propósito. Con ello, se promueve la recuperación del carácter protagónico de las personas beneficiarias, participando responsablemente en su propia ruta de salida de la calle y depositando en ellas confianza y activos que les permitan asumir estas responsabilidades.
Las personas seleccionadas para participar en el programa deben cumplir las siguientes condiciones:
- Comprometerse con el proceso progresivo de mejora para salir de su situación de calle.
- Contar con un trabajo (formal o informal), lo que les permitirá efectuar su propio aporte económico en concepto de pago de alojamiento (50 pesos uruguayos al día = 1’72 €. No se consideran los casos en los que se consigue dinero a través de la mendicidad o de acciones delictivas).
- El cumplimiento de las normas de higiene de la Pensión.
- Se da prioridad a adultos varones jóvenes mayores de 25 años, en general afectados por el consumo problemático de sustancias y/o que han salido del sistema penitenciario.
El equipo técnico gestiona la casa durante 365 días al año, y trabaja junto con los beneficiarios los acuerdos de convivencia, además de realizar el seguimiento de cada una de las personas.
En la Pensión Social se intenta respetar al máximo el espacio individual y fomentar la convivencia entre los participantes, lo que no está exento de dificultades, ya que debido a su permanencia en la calle deben recuperar conductas y hábitos necesarios para la convivencia social.
Se promueve la autonomía y la asunción de responsabilidad, la autoestima, el reconocimiento de las fortalezas y debilidades, el diálogo y la comunicación, brindando afecto pero también exigiendo rigor. Además, se trabaja con ellos el carácter transitorio de la iniciativa, ya que, a lo sumo, su estancia en la casa se extenderá a un año. La idea es que el tiempo del proceso de su inserción social sea el mínimo imprescindible.
La comisión departamental para la atención a las personas en situación de calle de la Intendencia de Montevideo realiza el seguimiento y monitoreo de la experiencia a través de reuniones periódicas con el equipo que gestiona el día a día de la Pensión Social, juntos analizan el proceso de las personas y las dificultades y alternativas para superarlas.
Montevideo es una ciudad de 1.350.000 habitantes (datos de 2011). Ocupa una superfície de 200 km² y tiene una densidad de 6.461 hab./km². Está dividida en 8 municipios (distritos).
Esta experiencia va dirigida a la población que está en situación de calle en Montevideo (año 2013) que actualmente asciende a casi 2.000 personas.
En los primeros tres años, más de 200 personas han participado en esta experiencia y un 40% ha salido con éxito de su situación de calle, ya sea retomando sus vínculos familiares, alquilando una vivienda junto con otros beneficiarios del programa o viviendo en una pensión.
Puntos fuertes:
Algunas personas cuando ingresaron se desempeñaban en trabajos poco cualificados. Actualmente, han logrado trascender a otros trabajos mejor remunerados.
Puntos débiles:
Cuando las personas en situación de calle padecen consumo problemático de alcohol y/o de sustancias, no siempre es fácil para el equipo técnico predecir cual es el mejor momento para ofrecerles la oportunidad de participar en la experiencia, lo que comporta el fracaso en algunos casos.
Proyectos de futuro:
Se ha llegado a un acuerdo para sumar distintas organizaciones a la iniciativa, como por ejemplo: estudiantes de Psicología Comunitaria, estudiantes de Medicina Comunitaria, el Departamento de Cultura de la Intendencia para participar en espectáculos y la coordinación con el Centro Urbano del Ministerio de Educación y Cultura, el cual ofrece talleres de capacitación en oficios.