Con la recesión del empleo y el descenso de la calidad y cantidad del consumo debido a la crisis económica actual, las circunstancias de las familias han cambiado. Actualmente, muchas de ellas experimentan graves situaciones de privación material, dificultades económicas y aislamiento, constituyendo la denominada “nueva pobreza”.
El Ayuntamiento de Bolonia, en su presupuesto del 2013, asignó una partida de 4,5 millones de euros a la creación de un fondo anticrisis: un millón destinado a la vivienda, tres millones para proyectos de creación de empleo y medio millón destinado al bienestar social, con vistas a la inserción laboral.
En lo que se refiere a esta última partida, el Instituto Don Paolo Serra Zanetti para la Inclusión Social y Comunitaria propuso un proyecto original basado en rencontrar la identidad cívica y la capacidad de ofrecer respuestas solidarias, el Proyecto “Case Zanardi”, inspirado en una iniciativa para hacer frente a la pobreza durante la postguerra de la 1ª guerra mundial, ideada por el entonces alcalde Francesco Zanardi.
Este proyecto no sólo ofrece la oportunidad de luchar contra la crisis económica y facilitar la inserción laboral, sino que, además, utiliza la crisis como un motivo de cambio, como una oportunidad para reunir a todos los agentes sociales –públicos y privados, con o sin ánimo de lucro– en torno a un “pacto de solidaridad” y en la búsqueda conjunta de soluciones nuevas y creativas al problema de la crisis. La idea se basa en asumir de forma compartida la responsabilidad social en la lucha contra el desempleo y la exclusión social, con un compromiso añadido por parte de toda la ciudadanía: reducir el malgasto y fomentar un estilo de vida solidario y (eco)sostenible.
- Crear una red de colaboradores públicos y privados para hacer frente a las necesidades sociales.
- Ofrecer oportunidades de empleo y de formación a la población en riesgo de pobreza o exclusión social.
- Promover la reducción del malgasto y un estilo de vida más responsable y sostenible.
El proyecto se inició con una convocatoria pública a fin de recoger propuestas de la sociedad civil en torno a tres temas principales:
1.- La lucha contra el desaprovechamiento de trabajo: iniciativas ideadas para crear puntos de información y orientación laboral, para la promoción de nuevas formas de empleo (incluidas las iniciativas emprendedoras), especialmente en los ámbitos de la eco-sostenibilidad, las tecnologías de la información y la comunicación, la cohesión social y la solidaridad.
2.- La lucha contra el desperdicio de alimentos y otros bienes de consumo: iniciativas que promueven la recogida y distribución de alimentos para personas necesitadas, así como la creación de un sistema estándar de intercambio y reutilización de bienes para su distribución gratuita, como complemento a las medidas adoptadas para luchar contra el “desaprovechamiento de trabajo”.
3.- La lucha contra el desaprovechamiento de las relaciones: iniciativas de apoyo para aprovechar y poner en valor el capital social, que deben estar relacionadas e integrarse con las iniciativas anteriormente descritas, para combatir el aislamiento y la exclusión social; iniciativas para promover la solidaridad, la ayuda mutua y la educación en estilos de vida conscientes y responsables, así como la colaboración con los servicios de asistencia social pertinentes.
Se recogieron 32 propuestas, con la participación de más de 100 entidades (cooperativas sociales, asociaciones de voluntariado, instituciones educativas, autoridades públicas, bancos y otros agentes sociales). La convocatoria pretendía hacer emerger ideas y recursos locales, por lo que se tuvieron en cuenta todos los proyectos. Las propuestas incluían desde mercados de comercio justo a una fábrica de bici-taxis, de huertos comunitarios para el autoconsumo a servicios de catering multiétnicos, con la participación de diferentes agentes con experiencia en trabajar con métodos y objetivos muy diversos.
Para integrar todas las propuestas se organizaron talleres de co-planificación. Todas las asociaciones y agentes económicos trabajaron conjuntamente para lograr un objetivo común y se comprometieron a cooperar a través de la integración y coordinación de habilidades, experiencias, recursos e ideas. Este proceso dio como resultado 10 proyectos generales, con un plan de comunicación común a todos ellos. Entretanto, se localizaron los espacios adecuados: zonas públicas en desuso y deterioradas susceptibles de ser restauradas para albergar las actividades de los proyectos.
Así, el proyecto prevé la creación de una o más “ventanillas únicas”: espacios donde se ofrezca una gran variedad de servicios a toda la ciudadanía. Además, en el caso de las personas poseedoras de la tarjeta social derivadas desde los servicios sociales al proyecto, éste ofrece un itinerario personalizado de acompañamiento que implica tanto a agentes públicos como privados, con el fin de guiar a dichas personas hacia una mayor autonomía y evitar situaciones de soledad y pérdida de confianza. Todo el proceso exige un enfoque sistémico y relacional que incluye los siguientes aspectos: salud, vivienda, empleo, micro-créditos, banco de alimentos, etc.
El municipio de Bolonia es uno de los centros de negocios más importantes del norte de Italia, especialmente por ser un punto de confluencia de mercancías y personas, gracias a su papel de “nodo de comunicaciones”.
Según datos de 1 de enero de 2014, Bolonia tiene 384.502 habitantes, con una población de residentes extranjeros del 13’7% en constante crecimiento, y un número cada vez más elevado de personas mayores, el 26% de la población, en su mayoría mujeres.
La notoria presencia de asociaciones en la ciudad es un reflejo de la intensa, efectiva y activa participación ciudadana en Bolonia (1.400 asociaciones, 400 de las cuales trabajan en temas sociales y de promoción de la salud). Dichas asociaciones reciben apoyo directo o indirecto del Ayuntamiento y constituyen un recurso importante para las políticas sociales.
Este proyecto va dirigido principalmente a las familias más económicamente y socialmente vulnerables, con el objetivo de estudiar un modelo integral de ayuda que optimice las competencias de cada persona a través de un itinerario personalizado de capacitación y de asunción de responsabilidades, que fomente la ciudadanía activa de las personas en riesgo de exclusión social y ponga en valor sus competencias, ofreciéndoles programas de formación y de inserción laboral.
-Se han creado dos centros de recogida de productos básicos donde las familias con pocos recursos económicos pueden abastecerse de comida y artículos de primera necesidad.
-Se ha creado una plataforma digital de micromecenazgo (crowdfunding) y se han organizado campañas de recogida de alimentos básicos en los supermercados.
-110 personas han respondido al llamamiento de voluntarios, 66 de ellas han seguido un itinerario formativo y 40 están trabajando en la gestión de los dos centros de recogida de productos (logística, recogida y distribución), pero también en la acogida y acompañamiento de las familias.
-Se ha abierto un servicio de asesoramiento laboral, donde se ofrece orientación y apoyo en la búsqueda de empleo, numerosos cursos de italiano y de informática, así como prácticas formativas con la implicación de distintas cooperativas sociales y empresas locales. A finales de 2014, 27 prácticas estaban en activo y estaban programados 20 cursos de formación.
Puntos fuertes:
-El proyecto es el resultado de la colaboración de numerosas entidades, públicas y privadas y cuenta con el apoyo de muchas personas voluntarias, lo que ha fomentado una cultura de la solidaridad.
-Muchos espacios abandonados han sido recualificados y cedidos gratuitamente, lo que ha contribuido a la recualificación social y ambiental de la ciudad.
Puntos débiles:
-El proyecto, basado en campañas de micromecenazgo (crowdfunding) y de captación de fondos (fundraising), no puede garantizar ni el abastecimiento constante de los centros de recogida de productos básicos, ni la financiación de las actividades, necesarios para el mantenimiento y el futuro de la iniciativa.
-Los procesos de coplanificación son a menudo difíciles, por la heterogeneidad de roles y experiencias. Asimismo, la complejidad del proyecto comporta a veces problemas organizativos.
-Las personas a las que beneficia el proyecto son reducidas (50 familias), derivadas de los servicios sociales y beneficiarias de un subsidio del Estado, por lo que son muchas las situaciones de necesidad a las que todavía no es posible dar respuesta.
Proyecto de futuro:
-Aumentar el número de familias beneficiarias, ampliándolo a otras familias y personas que viven en albergues de emergencia o que se encuentran en periodo de traslado de una vivienda a otra o que han sido derivas de la red de solidaridad.
-Comprar una furgoneta termo-refrigerada para poder recoger y distribuir productos frescos.
-Ampliar el servicio de atención a las personas que buscan trabajo, ofreciendo acompañamiento a empresas que comienzan su actividad, además de un servicio de microcréditos.
-Crear nuevas estructuras locales solidarias donde concentrar más servicios, gestionados por entes públicos y privados que trabajen de forma coordinada.